Cada día, un número creciente de videojuegos clásicos se lanza en nuevas plataformas, lo que ha dado lugar a una creciente terminología específica en el ámbito de los videojuegos. Lamentablemente, esta nueva nomenclatura ha generado confusión, incluso entre las mismas empresas desarrolladoras, que a menudo utilizan incorrectamente algunos de estos términos. En este artículo, se explorarán los significados precisos de las palabras más comunes que describen los diferentes tipos de videojuegos, un tema que puede ser obvio para muchos, pero que esconde sorpresas en el desarrollo de la industria del juego.
Los términos que describen las diversas categorías de videojuegos son un punto de confusión significativo. Cada juego que se ha lanzado más de una vez recibe una “etiqueta”; sin embargo, muchas veces, el significado de cada término no queda claro. Aunque agregar contenido exclusivo a un relanzamiento no siempre genera un nombre específico, el enfoque contemporáneo de las desarrolladoras ha diluido las fronteras entre estos términos. Por lo tanto, es esencial entender el significado real detrás de las palabras, especialmente en un momento donde los antiguos títulos se revisitan y modernizan.
La emulación es uno de los términos más malinterpretados. Comúnmente asociada con la piratería, la emulación se refiere a la ejecución de un juego en un dispositivo diferente al original, haciendo que el sistema ‘engañe’ al juego para que crea que se está ejecutando en su plataforma nativa. Ejemplos como “Super Mario 3D All-Stars” o el servicio de Nintendo Classics ilustran cómo los juegos pueden ser jugados en plataformas modernas, manteniendo su esencia original. Sin embargo, la relación de la emulación con la piratería ha llevado a las empresas a evitar la palabra “emulación” en sus lanzamientos, optando por etiquetas como “remasters” que a menudo no reflejan la realidad.
El uso de la palabra “versión” crea más confusión, ya que puede referirse tanto a actualizaciones que un juego recibe, como a adaptaciones multilaterales en diferentes plataformas. Un claro ejemplo son “The Legend of Zelda: Twilight Princess” y “Breath of the Wild”, que tienen diferentes versiones para distintas consolas. A menudo, estas versiones no solo cambian en su especificación técnica, sino que también pueden incluir contenido distinto. En algunos casos, como en los títulos lanzados para la Nintendo Switch 2, estamos ante actualizaciones más que versiones auténticas, lo que intensifica la ambigüedad terminológica.
El término “remake” se refiere a la recreación completa de un juego anterior, pero la ambigüedad surge en la línea que separa un remake de un remaster o un port. Titulos como “FINAL FANTASY TACTICS – The Ivalice Chronicles”, que fue hecho desde cero debido a la pérdida de materiales originales, muestran la complejidad de clasificar juegos según estas categorías. Por otro lado, remakes como “The Legend of Zelda: Link’s Awakening” son reconocidos por sus drásticas mejoras visuales, a pesar de seguir siendo una experiencia esencialmente similar a la original. A medida que los límites de estas definiciones se vuelven cada vez más difusos, el dilema de cómo clasificar un juego se convierte en un tema recurrente entre los desarrolladores y jugadores.




