La atmósfera dentro de Meta se ha vuelto tensa y conflictiva, especialmente en el equipo de IA Aplicada, que atraviesa una crisis interna marcada por la insatisfacción de sus empleados. Recientemente, un incidente en una presentación virtual, donde un empleado interrumpió con un ataque de ira hacia un alto ejecutivo, ha puesto de manifiesto el descontento acumulado entre la plantilla. La tensión se deriva, en parte, de una serie de despidos y recortes de personal que, a pesar de los esfuerzos de la empresa en invertir miles de millones en inteligencia artificial, han dejado a muchos trabajadores sintiéndose inseguros y desmotivados.
Según un informe de Wired, el grupo, conformado por aproximadamente 6,500 ingenieros y gerentes, ha experimentado una reestructuración que llegó sin aviso previo. Muchos empleados se enteraron de su transferencia al equipo de IA a través de un correo electrónico sorpresa, una acción descrita como “bastante aleatoria” por algunos de los afectados. Esta falta de comunicación ha creado un ambiente de trabajo que algunos describen como un “gulag”, resaltando la desesperación y el descontento generalizado ante una reubicación sin opción a negarse.
La urgencia de Meta por mejorar sus modelos de IA ha llevado al reclutamiento forzado de su personal, obligando a los empleados a asumir tareas que consideran tediosas y poco satisfactorias, como la generación de rompecabezas y problemas de codificación. Durante una reunión interna, el CEO Mark Zuckerberg defendió estas decisiones, afirmando que los empleados tienen una inteligencia superior a la de los contratistas externos, lo cual justificaría su elegibilidad para contribuir en estos proyectos de inteligencia artificial. Sin embargo, esta lógica no ha logrado tranquilizar a los empleados, quienes sienten que se les está desviando de su trabajo original sin su consenso.
El descontento no se limita al equipo de IA Aplicada; más de 1,600 empleados en toda Meta han firmado una petición en contra de un programa que monitoriza sus clics y pulsaciones de teclas como parte de la recopilación de datos para la capacitación de IA. En la reciente llamada de todo el departamento, el director de productos, Chris Cox, reconoció un ambiente “brutal” y la necesidad de abordar la caída de la moral de la empresa. Este reconocimiento es un indicativo de cuán profundamente se ha arraigado el descontento dentro de la firma.
En un intento por apaciguar los ánimos, Zuckerberg envió un memorando interno admitiendo que las decisiones recientes habían causado “angustia” y que la empresa había cometido errores que necesita corregir. Su promesa de convertir a Meta en “el mejor lugar para que las personas más talentosas del mundo hagan un impacto” ha sido puesta a prueba en este ambiente cargado de incertidumbre y desconfianza, donde muchos se preguntan si realmente se puede reconstruir la cultura laboral de la compañía tras una serie de decisiones que parecen haber alejado a sus empleados.




